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Campo Limpio aspira a recuperar hasta 45% del plástico usado para envases de agroquímicos en el 2021

Publicado el 24 de julio del 2017

(Agraria.pe) Según el último Censo Nacional Agropecuario (2012), más del 90% de usuarios en nuestro país entierra, quema, echa a la basura o vende a recicladores informales los envases vacíos de los agroquímicos, todas conductas prohibidas según el Reglamento Nacional de Uso de Plaguicidas. Para Cambiar esta situación, la asociación Campo Limpio se plantea objetivos ambiciosos y establece redes de acción a nivel nacional.
Carlos Caballero Solís, gerente general de Campo Limpio, comenta que las 29 empresas del sector de la industria agroquímica que se agrupan en esta institución representan más del 90% del negocio de agroquímicos en el país, por lo que sus acciones coordinadas tienen un impacto importante, especialmente en cuanto a gestión de estos materiales y sensibilización sobre el tema.
“Ejecutamos dos programas: el de manejo responsable de envases vacíos de agroquímicos y el de capacitación, sensibilización y difusión sobre manejo y uso seguro de agroquímicos. Hemos acopiado en 11 años más de 500 toneladas de plástico proveniente de envases de agroquímicos vacíos, lo que equivale a llenar tres piscinas olímpicas. Y hemos capacitado y sensibilizado en el manejo seguro de agroquímicos a más de 30 mil personas”, comenta para Agraria.pe.
Para desarrollar esta labor, Campo Limpio cuenta con aliados que le permiten tener presencia en las principales regiones del país con más de 20 centros de acopio de estos envases. Así, estos puntos pueden ubicarse en Piura, La Libertad, San Martín, Áncash, Lima (norte y sur), Ica, Arequipa, Junín y Ayacucho. Además, revela Caballero, la institución extenderá próximamente sus actividades a Lambayeque, Cajamarca, Tacna y probablemente Ucayali.
340 mil toneladas de plástico
El gerente de Campo Limpio señaló además que la industria de agroquímicos genera a nivel global 340 mil toneladas de plástico, que se usa para los envases de productos de protección vegetal. De ese total, estima, se recupera un 27%, un promedio bastante lejano por ahora del que muestra la realidad peruana.
“En el caso de Perú la industria agroquímica nacional genera aproximadamente 2 mil toneladas de plástico al año para los productos de protección vegetal. Actualmente estamos recuperando más del 10%, pero en el mediano plazo hemos fijado como meta al 2021 llegar a no menos del 45% del plástico generado para el tema de los envases vacíos de agroquímicos”, sostuvo.
El ideal, agrega, es alcanzar el nivel de Brasil –un mercado de plaguicidas de US$ 10 mil millones- que logra recuperar el 97% de todo el plástico generado por la industria agroquímica. Son casi 48 mil toneladas de plástico que el Instituto Nacional de Procesamiento de Envases Vacíos (el equivalente a Campo Limpio en ese país) logra acopiar de la mano con el gobierno federal, autoridades locales, cadena de distribución de plaguicidas de uso agrícola y entes fiscalizadores como los ministerios del Ambiente y de Agricultura.
Esta labor es emulada en Perú por el trabajo de Campo Limpio con sus socios: gobiernos regionales, municipios distritales y provinciales, así como universidades, con los que ha firmado  convenios de cooperación y apoyo interinstitucional para establecer centros de acopio, recepción de envases y ejecutar programas de capacitación y sensibilización para la gestión de estos materiales.
“Es importante mencionar que Andagro (Asociación Nacional de Distribuidores de Agroquímicos), ha suscrito un convenio con Campo Limpio para aunar esfuerzos y que las tiendas de sus empresas asociadas sirvan como puntos de recepción de envases vacíos de agroquímicos de sus clientes. Creo que va a ser una alianza exitosa, aunque nos falta ampliar la cobertura con los agricultores, sobre todo con los pequeños, que es el gran desafío que tenemos”, concluyó.
Dato
.Campo limpio impulsa con especial énfasis el triple lavado de los envases vacíos de agroquímicos entre los agricultores. Este procedimiento, validado internacionalmente por la FAO, la Organización Mundial de la Salud y la OCDE (y que en Perú está determinado en una Norma Técnica del Senasa),  permite descontaminar el envase y considerarlo un residuo sólido no peligroso, con lo cual puede ser comercializado, transportado y reciclado.

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